reconoce sus orígenes

El otro museo

Publicado: 2009-07-28

Si mal no recuerdo, nos encontrábamos  a mediados del Gobierno de Transición cuando un grupo de destacados historiadores propuso  que el siniestrado edificio del Banco de la Nación se convirtiera en un museo contra la corrupción. La iniciativa me pareció muy interesante y a muchos más. Lamentablemente, a pesar de todo lo hecho en el gobierno liderado por Valentín Paniagua en el combate a la corrupción, nos dijeron los encargados de las finanzas que “el terreno era demasiado valioso para convertirlo en museo”.  

 

Nos imaginábamos que ahí se proyectarían los videos de la salita del SIN, los que mostraban a grandes empresarios como Dionisio Romero, Schutz, Delgado Parker pidiendo favores a Vladimiro Montesinos para que les arreglaran negocios privados por el control que ejercía su lacayo Rodríguez Medrano en el Poder Judicial. El propósito no era otro que mostrar una verdad que debía ser conocida por los estudiantes de los colegios y universidades del país para que vieran a los miembros del Jurado Nacional de Elecciones, de la ONPE arreglar elecciones,  a congresistas resolver la incómoda oposición de tres miembros del Tribunal  Constitucional a la re reelección de Alberto Fujimori y planear como tumbarse el referéndum impulsado por el Foro Democrático. Descubrir la manera en que se compraban congresistas y se financiaban a encumbrados dirigentes partidarios  como  Agustín Mantilla, el manejo de los fondos y recursos de las Fuerzas Armadas y policiales para educar a los hijos de Presidente entre tantas otras formas de privatización del poder. Se quería mostrar a las generaciones futuras de peruanos y peruanas que hubo  un momento en la historia del Perú en el que los dirigentes empresariales, políticos y militares lo negociaban todo en un lugar oscuro, con un personaje siniestro.

 

Un museo en el que se conservaran y mostrasen los archivos de las Comisiones  Waisman y Herrera en los que se encierra la verdad de la podredumbre de un sistema político y económico que le costó al país 4,000 millones de dólares. Un lugar en el que se mostraran los hallazgos, interpretaciones y propuestas de la Iniciativa Nacional Anticorrupción (INA) y el valiosísimo trabajo de la Procuraduría Anticorrupción en los años 2001 al 2005. Un espacio para diversas iniciativas educativas sobre la transparencia, la probidad, la lucha decidida contra toda forma de apropiación privada de lo público y la cultura de la tolerancia a la corrupción.

 

Debimos hacerlo. Por la salud de la sociedad peruana, como hacen todos los países que atraviesan épocas oscuras, para que no se vuelvan a repetir.  Un asunto  fundamental para la agenda de las reformas  democráticas hoy  ninguneadas por quienes están el poder, engendrando  sus Rómulos y sus Quimpers.

 

La sociedad tiene derecho a la verdad. La verdad sana y limpia, la verdad previene y también repara.


Escrito por

Susana Villarán

Mujer limeña, vice presidenta del Partido Descentralista Fuerza Social y candidata a la Alcaldía de Lima. Soy miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas. He tenido una rica experiencia en la gestión pública (co fundadora del Vaso de Leche y ges


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