dialoga en Lima y en Loreto

Primeros comentarios a un mensaje que llega demasiado tarde

Publicado: 2009-07-29

¿Generosidad o maquiavelismo?

El Mensaje a la Nación de Alan García se inauguró tendiendo un puente de plata al humalismo ofreciendo que “los ausentes estarán pronto presentes por la voluntad generosa del Congreso”. Nada más y nada menos que pasar por agua tibia los graves hechos de corrupción (empleados fantasmas entre otras perlas) que no solamente merman la bancada nacionalista sino también al APRA, reduciendo sus votos. García no da puntada sin hilo, necesita todos los votos posibles para las reformas anunciadas pero, sobre todo, las que se calló que son las más importantes en su estrategia de copamiento electoral: prohibición de la reelección de gobiernos regionales, reforma constitucional para permitir que los congresistas renuncien y se postulen a gobiernos regionales y locales.

¿Confianza, autoestima, optimismo?

¡Qué duda cabe que nuestra sociedad los necesita y a raudales! Me pregunto sin embargo si la ardorosa convocatoria  de García tendrá eco en la ciudadanía y me aventuro a decir que no, con desazón por supuesto. Alan García perdió la confianza del pueblo en estos primeros años de su segundo gobierno como lo demuestran las encuestas y no habrá listado de obras que le devuelva ese bien preciado que es la lealtad popular. Es como un vaso de cristal que cuando se hace añicos no se restaura.

El problema del presidente García no es el discurso,  es quien lo pronuncia. Un presidente sin liderazgo no puede solicitar la entrega de lo más preciado que tenemos: la confianza.

Reformas fundamentales

Por fin, luego de tres años, se atrevió a mencionar las grandes reformas que el Perú requiere y que se iniciaron el período de la Transición a la Democracia: la descentralización, la educación, la salud, la administración de justicia, la relación del Estado con el pueblo, la reducción de la pobreza  y la seguridad. Debió ser su discurso de inauguración como varios han comentado ya.

Tres apuntes: 1) se olvidó de una reforma fundamental: la prevención y lucha decidida contra la corrupción, hecho que ocupa el primer lugar en la preocupación popular (ya que no creo que un penal inexistente en la selva sea su reforma bandera en este campo);

 2) El pobrísimo contenido de cada una de las reformas que mencionó;

3) La inexistente mención a la continuidad con los esfuerzos realizados en cada uno de estos campos en gobiernos anteriores, como si  todo empezara con él. No mencionó las propuestas de la Comisión Especial de Reforma Integral de la Justicia (CERIAJUS) y nos hizo creer que la entrada en vigor del Código Procesal Penal resolverá los problemas de acceso, probidad y calidad de la justicia. En educación dejó de lado el Proyecto Educativo Nacional  (PEN) que se comprometió a impulsar en su primer año de gobierno ante el Consejo Nacional de Educación. En Seguridad dejó de lado el sistema Nacional de Seguridad Ciudadana y se puso populista: “más energía, más armas, severidad ante la delincuencia, sin vacilación”. La famosa “mano dura” que tan malos resultados ha dado en los países centroamericanos que la han aplicado. En cuanto a la pobreza  (debemos alegrarnos de la reducción a 36% en estos años) no mencionó a las Mesas de Concertación para la Lucha contra la Pobreza y los compromisos del Acuerdo Nacional. Como si no existieran. Menos aún programas como Sierra Productiva que promueve una salida sostenida de la pobreza a través de la incorporación de tecnologías, la autoestima de quienes la emprenden como los Yachachik,  y no exclusivamente programas sociales importantes pero incompletos como JUNTOS y otros.

Descentralización

La descentralización “popular” no pasa de una frase populista,  sin contenido ni norte. Su frase “la mejor manera de dialogar es gastar poniendo coto a los reclamos” es expresión de su ceguera frente a la naturaleza de los conflictos de aquellos ciudadanos que, a propósito de Bagua” consideró  que “no eran de primera”. El respeto a la condición de ciudadanos y ciudadanas es lo primero  y no le escuchamos sino una fugaz autocrítica sobre el maltrato a las comunidades nativas durante su lucha contra los decretos promulgados sin consulta.

La legislación a favor de la descentralización y regionalización fue promulgada antes de su gobierno; las formas de participación popular en las decisiones de inversión se gestaron en el Gobierno de Transición y se trasladaron a las leyes de descentralización y municipal. La apuesta por los gobiernos locales y las promesas de duplicar el FONCOMUN suenan bien pero son promesas.

Para impulsar la inversión descentralizada, el Ejecutivo debe remover los obstáculos que perfectamente conoce el señor presidente y que le han sido planteados reiteradamente por la Asamblea de Presidentes de Gobiernos Regionales:  descentralización fiscal, recursos para fortalecer la capacidad de gestión  para mejorar el ritmo y la calidad de la inversión, entre otros aspectos cruciales. La velocidad y la calidad del gasto se han incrementado, a pesar de los problemas generados por el MEF y las trabas burocráticas, en los gobiernos regionales y locales comparando con el desempeño del Ejecutivo en el último año.

Defender el orden democrático  

Es una tarea de todos. Considero acertado el diagnóstico respecto a que nos falta cultura democrática (y que el Presidente no se escapa a este mal como lo ha demostrado en reiteradas oportunidades); es cierto que la baja calidad educativa y la violencia familiar son causas del autoritarismo, la descalificación, la ausencia de autoestima y la falta de internalización de normas de convivencia. Ese es un punto de fondo al que debió dedicarle mayor reflexión y proponer alternativas en el plano educativo y en la prevención y erradicación de la violencia en las relaciones interpersonales en el ámbito de la familia y contra la mujer.

Nadie duda ya que el presidente Chávez tiene un afán hegemónico en el hemisferio y la campaña electoral del 2006 nos mostró con claridad hasta dónde puede llegar su injerencia en asuntos de otros países. Sin embargo, “los modelos extremistas del exterior” no son la causa de fondo de los conflictos en el país. Sin analizarlos y comprenderlos, fácil es colocar un sanbenito y lavarse las manos. Una frase hecha no nos ayudará en este año en un país con graves conflictos como el nuestro.

Los grandes ausentes de la preocupación presidencial

La infancia y las mujeres. Ni una sola palabra acerca de la prioridad de invertir en la infancia en momentos en que la crisis y los desastres de la naturaleza los convierten en las primeras víctimas. Ni una sola palabra respecto de la prioridad en educación, nutrición y salud y tampoco  la manera concreta de librarlos de la violencia en la que viven cotidianamente.

Sobre nosotras, la mitad de la población: el silencio; el más revelador de los discursos.

 

Solidarios y vigilantes

Hasta la próxima

 


Escrito por

Susana Villarán

Mujer limeña, vice presidenta del Partido Descentralista Fuerza Social y candidata a la Alcaldía de Lima. Soy miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas. He tenido una rica experiencia en la gestión pública (co fundadora del Vaso de Leche y ges


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