dialoga en Lima y en Loreto

El tiempo del niño es hoy

Publicado: 2009-09-08

En el lanzamiento del Proyecto “Promoción de los derechos de los niños en el Perú” en la Defensoría del Pueblo, Víctor Vidrañana, niño trabajador dijo: “He estado en Piura, he visto esas escuelas con calaminas en el techo que son un horno y también comunidades en las que no se alimentan…” y continuó relatando una realidad que no merece siquiera −como él señaló− ser recogida en el mensaje a la Nación el 28 de julio.

Cumplimos 20 años del más universal de los tratados, la Convención de los Derechos del Niño, que cambió radicalmente la visión de la infancia considerando a los niños, niñas y adolescentes como sujetos plenos de derecho y protagonistas de su destino. Se han producido grandes transformaciones a favor de los derechos de la infancia desde entonces armonizando las normas internas de nuestros países a los derechos consagrados en la Convención; creando instituciones especializadas de promoción y protección de los derechos de la infancia en el Estado y en la sociedad, elaborando planes nacionales de infancia y adolescencia que involucran los niveles centrales y locales del estado y asignando algunos recursos para tales políticas. Asistimos también a una creciente participación de los niños, niñas y adolescentes en organizaciones que los representan y que buscan incidir en normas y políticas públicas para que todos sean tratados sin discriminación, se considere el interés superior del niño en todas las decisiones de política, se les garantice la supervivencia y pleno desarrollo y para que su voz sea escuchada con efectos concretos en aquellos aspectos que afectan sus vidas.

Pero falta mucho por hacer, los niños y niñas sufren desnutrición crónica, muerte por neumonía, violencia física, sicológica y sexual, explotación laboral y sexual, trata, venta, pornografía, abortos clandestinos, plomo en sus pulmones; son reclutados en organizaciones armadas; no son registrados resultando inexistentes para el Estado; son indígenas y afro descendientes discriminados; no acceden aún al agua potable y sufren anemia, no tienen educación de calidad, están privados de libertad, no son escuchados, son mirados con miedo y reprimidos porque están en pandillas, padecen castigos físicos y humillantes en la casa y la escuela; adultos que padecieron como niños y niñas el conflicto armado interno y no han sido aún reparados, son excluidos por sus discapacidades… y más.

El pediatra y humanista polaco Janusz Korczak, quien murió en Treblinka luego de ser arrancado del Ghetto de Varsovia en donde mantenía un hogar de niños y niñas excluidos es considerado el padre de la Convención de los Derechos del Niño. Para él el tiempo del niño es el presente y su gran aporte es el concepto de la autonomía, la libertad y autodeterminación del niño como sujeto de derecho. Una visión moral y filosófica radical que debemos rescatar para que impregne nuestro compromiso estatal y social con la infancia. Los niños no pueden seguir invisibilizados, tampoco toleran sentimentalismos ni discursos sobre el futuro, quieren gozar sus derechos hoy.


Escrito por

Susana Villarán

Mujer limeña, vice presidenta del Partido Descentralista Fuerza Social y candidata a la Alcaldía de Lima. Soy miembro del Comité de Derechos del Niño de Naciones Unidas. He tenido una rica experiencia en la gestión pública (co fundadora del Vaso de Leche y ges


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